"Cuando se examinan inteligentemente incluso los más inútiles experimentos, éstos pueden abrir el camino hacia los más sensacionales hallazgos." — Max Planck
Max Planck (Kiel, 23 de abril de 1858 – 4 de octubre de 1947) es uno de los científicos más reputados de la historia. Contemporáneo de Niels Bohr y Albert Einstein, es considerado el padre fundador de la física cuántica. El 14 de diciembre de 1900 expuso ante la Sociedad Alemana de Física el descubrimiento de una constante fundamental —la constante de Planck— usada para calcular la energía de un fotón: la radiación no puede emitirse ni absorberse de forma continua, sino solo en pequeñas cantidades llamadas cuantos. La energía de un cuanto depende de la frecuencia: E = h·ν.
Trataré de ser más simple que una enciclopedia. Primero, ¿qué es un cuerpo negro? Nada tiene que ver con un agujero negro: es un cuerpo que absorbe toda la radiación que le llega. Esa radiación entra por un orificio, se refleja dentro del cuerpo hasta que se absorbe, y después —por balance de energía— el cuerpo emite una radiación distinta a la que absorbió. Todos los cuerpos emiten radiación, y cuanto mayor es su temperatura, menor es la longitud de onda que emiten. Como buena parte es infrarroja, no la vemos; así funcionan los lentes de visión nocturna y los sensores de temperatura.
El problema que la física clásica no podía explicar era que, a frecuencias altas, la energía se hacía infinita: la llamada catástrofe ultravioleta. Había una ley que funcionaba en frecuencias altas y otra en bajas, pero ninguna en ambas. A Planck le encargan lograr que la temperatura de color de una lámpara incandescente se comporte a una temperatura definida —3200 K— y ahí empieza su solución: supone que la energía se comporta en paquetes, y que esos paquetes van a diferentes frecuencias —el azul en un paquete, el rojo en otro—.
Con esa suposición logra simular experimental y matemáticamente el comportamiento de un cuerpo negro. En lugar de que la energía se comporte de forma lineal, lo hace en pequeñas aproximaciones que él llamó paquetes —más tarde, cuantos—. De ahí nace la constante de Planck, y con ella el inicio de la división entre la física clásica y la física moderna.
